Empecemos por el principio, por los grandes: Saul Bass (1920-1996).
A partir de los años 50 las secuencias de créditos adquieren relevancia. Dos son las causas principales: la importancia de la publicidad tras la guerra mundial, para promocionar y aplicar novedosas técnicas de venta a todos los productos norteamericanos y la llegada de la televisión a los hogares.
Los grandes estudios comienzan a destinar grandes presupuestos para la promoción de su industria y se organizan departamentos artísticos para desarrollar campañas. Es el punto álgido del concepto de identidad corporativa y se aplican estrategias propias de las marcas a toda la gráfica cinematográfica. Es el desembarco de los diseñadores gráficos en el mundo del cine.
Hoy os vamos a presentar al más importante y conocido maestro del diseño de créditos, quien decía: “Para mi, la película empieza desde la primera imagen de la bobina” (1982).
Saul Bass fue el gran precursor de esta disciplina. No es fácil identificar nombres relevantes antes de su aparición, aunque sí se pueden catalogar piezas reseñables. Su primer trabajo, Carmen Jones (Otto Preminger), data de 1954 y supone el inicio de una nueva relación entre la gráfica y el cine.
Desde 1946 ejerce como grafista publicitario en Los Angeles, alcanzando poco después el cargo de director artístico en la productora Warner.
Desde ese puesto fue responsable de la gráfica de muchas campañas comerciales para estrenos cinematográficos.
Bass es ante todo creador de marcas, símbolos convertidos en identidad corporativa.
Logos de Saul Bass:
1. Bell, 1969
2. AT&T, 1984
3. United Airlines, 1973
4. Avery International, 1990
5. Continental Airlines, 1968
6. United Way, 1972
7. Minolta, 1978
8. Girl Scouts, 1978
9. Quaker Oats, 1971
10. Kleenex
11. Dixie, 1969
12. Warner Communications, 1972
Otto Preminger contactó con él en 1953 para encargarle una campaña “diferente” para su primer proyecto en United Artistes (The Moon is Blue).
Afirma que quedó sorprendido por el cartel y su capacidad sugestiva alejado de las manidas referencias fotográficas.Un año después crea la famosa rosa negra flameante para Carmen Jones y el propio Preminger le propone “animarla”.
Desde entonces Bass crea, para cada película, símbolos gráficos susceptibles de adaptarse a los distintos formatos y soportes, tan versatiles y dinámicos que funcionan del mismo modo en el programa de mano, o en el cartel que en la cabecera animada.
Poseía gran habilidad para identificar el núcleo de los problemas, sus imágenes son signos pictográficos. Cincuenta y tres secuencias de créditos, la mayoría de ellas ejemplos para la historia del cine y del diseño gráfico, le conviertieron en el gran maestro de esta disciplina.
Aquí podéis ver un par de sus títulos de crédito:
Vertigo
Psicosis
Técnicamente se valía de recursos artesanales, fruto de su experiencia tradicional como grafista: recortes montados y animados fotograma a fotograma y tipos de aspecto desgastado que manipulaba para dotarlos de cierta expresividad sobre el riguroso formalismo de las fuentes comerciales, Bass exhibe un ejemplar uso del color y del movimiento. Las secuencias comienzan a menudo con un marco de color sólido. Su diseño táctico en este contexto, aunque característico, posee sutilezas y variedades.
Su osadía, valentía y sencillez le permiten redefinir el lenguaje visual de la gráfica, hasta hoy llega su influencia. Por ejemplo los magníficos créditos de atrápame si puedes.
A él se deben memorables trabajos como El hombre del brazo de oro (1955), Anatomía de un asesinato (1959) y El rapto de Bunny Lake (1965), todas ellas dirigidas por Otto Preminger; son igualmente reconocibles sus trabajos con Alfred Hitchcock: Con la muerte en los talones, Vértigo y Psicosis.
Otros títulos como West Side Story (1961) o La vuelta al mundo en 80 días (1956) son igualmente relevantes.
El fenómeno de los dibujos animados tenía gran importancia en aquellos años, la industria del cine se encontraba igualmente detrás de las producciones aunque posteriormente fueron canalizadas hacia la televisión. Esta industria paralela disfruto de gran éxito gracias al fantástico trabajo desarrollado por grandes dibujantes. De nuevo Saul Bass firma una de las secuencias más atractivas y espectaculares: La vuelta al mundo en 80 días (1956).
Si queréis conocerlo más a fondo debéis saber que tiene ya un libro dedicado a recopilar su obra. Se titula Saul Bass: A Life In Film And Design (“Una vida de cine y diseño”), lo edita la compañía británica Laurence King Publishing, y en él se repasa a fondo la obra de un señor que se movió (casi) siempre con lo mejor de cada casa, creando grafismos inolvidables.
Os dejamos un video de cómo se imprimió este libro:
Si os apetece saber más de él en este link podréis ver más posters de sus películas.
Comentarios en "Los grandes nombres del Diseño"